Acerca de María Verza

El oficio del periodismo lo aprendí en EFE; las tablas y la pasión, con Manu Leguineche y el gran equipo de la extinta FAX PRESS, la agencia que me dio por primera vez la oportunidad de descubrir el mundo cubriendo acontecimientos clave y donde estuve una década liderando la sección de Internacional . Ahora, desde México y con la vista puesta en gran parte de América Latina, intento seguir aprendiendo y no perder la curiosidad para conservar la confianza de los medios para los que trabajo Twitter @verzamex

La Papeleta

la fotoPara Nuria Ibáñez

Tenía la mirada en el infinito y una copa de vino en la mano. Apenas un esbozo de sonrisa la convertía en el vivo retrato de la satisfacción. Después de días de cacería, lo había conseguido. El mundo no se había enterado de su hazaña, que solo había compartido discretamente con algunos amigos, pero eso la traía al fresco. No era una mujer de redes sociales necesitada de likes, ni una hipster de moda, ni una amante de los trending topics. Todo eso podría estar muy bien pero la realidad iba por otro lado y ella lo sabía. Su objetivo estaba cumplido.

Atrás quedaba una semana de locos que comenzó cuando su vecina, también española, la había comentado casi de refilón que ya había recibido la papeleta. “¿Y la mía?”, se preguntó ella.

Ahí comenzó la vorágine. La búsqueda de su voto para las elecciones autonómicas del pasado mes de mayo en España pasó de mera gestión burocrática a una cruzada obsesiva. Si alguien la hubiera preguntado esos días su profesión seguramente no hubiera dicho, cineasta, sino “buscadora de votos perdidos”, un empleo a tiempo completo, no remunerado y con gastos a fondo perdido, como esta llamada a la junta electoral provincial de Madrid, cuyo número solo consiguió después de un encendido cruce de correos electrónicos con el consulado español en México y varias llamadas a números inexistentes.

– Junta electoral provincial ¿dígame? –escuchó al otro lado de la línea.

¡Bien!, esta vez lo había logrado.

– Hola buenas tardes. Soy una española que vive en México. Intentaron entregarme mi papeleta para votar dos veces pero el cartero no me agarró en casa y como no dejó aviso… pues nada, no me enteré… hasta ahora que, después de llamar a la oficina de correos que me corresponde y hablar con el cartero y con el jefe de carteros, me han dicho que la papeleta había sido devuelta a España. Entonces querría saber si tienen ahí mi papeleta, por favor.

– …

A más de 9.000 km de distancia de la Roma Norte, la colonia defeña desde donde salía la llamada, hubo unos segundos de silencio que parecieron interminables.

¿Qué? _el oscilante circulito de Skype en la pantalla de su computadora se iluminó con el monosílabo de la voz femenina.

Después de una década de vivir en México y más acostumbrada a los modales latinoamericanos que a la sequedad ibérica, tomó aire, respiró profundo, intentó relajarse y repitió de nuevo todo su discurso con la mayor amabilidad aprendida en estas tierras.

Como le dije, soy una española que vive en México. Intentaron entregarme mi papeleta para votar. Fueron dos veces a mi casa y no estaba pero el cartero no dejó aviso. Y cuando llamé a la oficina de correos que me corresponde, y después de hablar con el cartero, el jefe de carteros y el director de la oficina, me han dicho que la papeleta había sido devuelta a España.

¿Y a mí que me importa eso?

Aquello fue un golpe bajo. La mujer había hecho acopio de paciencia y esa funcionaria no podía tratarla así.

-Mira bonita, yo no me encargo de ese tema. Habla con el consulado.

La llamada había finalizado.

Volver a ponerse en contacto con sus estimadas de la sede diplomática la deprimía profundamente. Solo tenía ganas de llorar. Cuando se embarcó en La Gran Búsqueda ya la habían advertido que sería complicado pero nunca pensó que tanto. Algunos compatriotas, apasionados activistas en las redes, la alentaban a tirar la toalla con el argumento de que era imposible votar desde el extranjero y que la única opción era denunciarlo y quejarse. La mujer, recién estrenada su década de los 40, no se resignaba.

Las señoritas Mari Carmen y Alicia se habían convertido en las interlocutoras de un diálogo de besugos vía correo electrónico que había comenzado mucho antes, cuando la mujer inició el proceso de petición de voto: que mande usted un fax con la documentación; que cómo que por fax si eso “como ustedes saben, ya está fuera de circulación”; que no hay otra vía; que pedir enviar algo por fax demostraba la “obsolescencia” de la administración española y que, además, el número de fax me dice que no existe; que cómo va a ser eso; que si me puede dar un correo electrónico; que no, lo siento, que solo un fax, o que, si no, que llame por teléfono; que ese teléfono que me dieron también está mal pero ya encontré un lugar para poner un fax y lo puse pero que han pasado muchos días y no sé nada; que no sé que decirla; que quiero poder ejercer mi derecho al voto; que lo siento mucho pero no puedo hacer nada…

Repetir la escena le ponía los pelos de punta. Ahora había que explicar que aunque en Correos de México le habían dicho que habían devuelto la papeleta a España, en España no sabían nada y la volvieron a remitir al consulado.

“Le comenté al canciller, pero me dice que no puede hacer nada por ti”, zanjaba una de las líneas del último mensaje de la señorita Alicia para quien ver mensajes nuevos de “la de la papeleta” en su bandeja de entrada se había convertido en un dolor de cabeza.

Sin embargo, entre tantos correos electrónicos cruzados hubo pistas útiles. 1) Había logrado confirmar que el consulado no devuelve ninguna papeleta a España -solo envía los votos ya emitidos-. Y 2) había un nuevo escenario en juego: un apartado de correos propiedad de la embajada de España en México, sito en la oficina de correos de Prado Norte.

La cuenta atrás había comenzado. Apenas quedaban 5 días para las votaciones y la mujer sentía que avanzaba. Solo parecía haber dos posibilidades: o su papeleta estaba en la sede de correos de su zona, en la calle Doctor Vertiz; o en la oficina que correspondía a la embajada, en Prado Norte. Entre una y otra, diez kilómetros de distancia y hasta dos horas de tráfico en hora punta.

La mujer lanzó un órdago a la oficina de correos en la que ya era conocida por la asistente que contestaba el teléfono, el cartero de su calle, el jefe de carteros y el director de la sede, todos tan amables como vacíos de soluciones.

-Buenos días, soy la española de la papeleta. La embajada me confirmó que ustedes TIENEN mi papeleta porque no pueden devolverla a España. Eso es completamente imposible. Lo tengo CONFIRMADÍSIMO, así que, por favor, búsquenla.

La seguridad y autoridad que había en su voz se alió con el servilismo o tal vez ápice de vergüenza de la asistente, una señora que esta vez, sí parecía dispuesta a buscar el dichoso papelito.

-Vuelva a marcar en 10 minutos.

Conocedora de la multitud de eufemismos utilizados por los mexicanos para dar una negativa, repitió la operación con la otra oficina, antes de volver a marcar a la suya.

-Tenemos que revisar más pero contacte mañana a las 8 de la mañana.

Respiró profundo.

El jueves previo a las elecciones, la mujer estaba a las ocho en punto entrando en la oficina de correos de Dr.Vertiz, donde dijo la frase mágica para que todos la ubicaran.

-Soy a la de la papeleta.

Incrédula, cansada e indignada con el mundo, escuchó un “su papeleta no está aquí señorita”, como una voz en off distorsionada que acabó con una frase inesperada. “Está en Prado Norte con este número de lote”. La mano de la señora que acababa de conocer en persona la extendió un papelito.

La mujer no podía creerlo. Si tomaba un taxi, cruzaba la ciudad, llegaba a correos, recogía su voto e iba a la embajada, todavía podía votar.

Ya en Prado Norte, un jovencito le tomó el trozo de papel con el número y se adentró en el almacén. Cuando regresó, los ojos de la mujer se abrieron como platos, la mirada fija en sus manos. Ahí estaba su tesoro.

-Aquí tiene.

No abrió el sobre y corrió a la calle a parar otro taxi. Una vez acomodada en su interior examinó la preciada correspondencia mientras el conductor la apremiaba para mirar al cielo. Ella se resistía a hacerlo, tenía cosas más importantes en que pensar, pero finalmente estiró el cuello por la ventilla. Del resto de coches, varados en el tráfico salían torsos curiosos volteados también hacia el sol. Arriba, la imagen era espectacular, un efecto óptico similar al arco iris pero sin colores: el sol rodeado de un halo grisáceo. “¿La contaminación o el Apocalipsis ahora que tengo mi papeleta?”, pensó la mujer.

Quizás por eso sitió miedo al llegar al consulado y tener que entregar su voto a unos funcionarios que habían mostrado gran indiferencia, cuando no molestia o desprecio, ante la ansiedad que le provocaba no poder ejercer su derecho al voto en un momento, 2015, en el que España parecía jugarse su futuro. “¿Y si ahora lo pierden?¿Si no llega?”.

El domingo 24 de mayo de 2015, tarde en México, noche en España, la mujer decidió tomarse un vino en su casa de la colonia Roma mientras sus amigos activistas llenaban las redes con muestras de alegría ante la victoria de los candidatos de cambio en las principales ciudades del país. Ninguno de ellos había votado. Ella disfrutaba su tinto, aunque en su comunidad, su opción política no consiguió ganar.

***

Para las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 se instauró por primera vez la solicitud de voto vía electrónica -“¿quizás fue uno de mis logros?”, se preguntaba la mujer- aunque seguía vigente la del fax y era la aconsejada por muchos, “para más seguridad”.

Según el colectivo Marea Granate, solo el 6,11% del Censo Electoral de Españoles Residentes Ausentes había culminado su proceso de petición de voto, poco más de 115.000 personas de los casi 1,9 millones censados y repartidos por todo el planeta.

Se desconoce todavía a cuantos de esos 115.000 les llegará su papeleta. La mujer, dos semanas antes de las votaciones, ya ha llamado a su cartero. Por si acaso.

El avance del caracol

 Zapata y la Guadalupana - Caracol de Oventic

((Reportaje publicado por el diario EL MUNDO, el 12 de agosto de 2013. Lo recupero hoy,  porque creo que la efeméride del 1 de enero lo merece))

La Realidad (Chiapas, México)

“Han cambiado tanto las cosas… quien lo iba a pensar… ahora estamos mucho mejor. No ha sido facíl pero hemos resistido y ahora nos gobernamos solitos aunque la vida sigue siendo muy dura”. Doña Rosario, una anciana de la comunidad, interrumpe la conversación porque desde el escenario hay un aviso. “Compañeros, compañeras, les ruego que se formen, vamos a empezar con la ceremonia”. “Vamos a cantar el himno del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Posición de saludo”. Doña Rosario está en primera fila y empieza a cantar, la mano en la frente, la frente alta.

“Vamos, vamos, vamos, vamos adelante/ Para que salgamos en la lucha adelante/ Porque nuestra Patria grita y necesita / De todo el esfuerzo de los zapatistas”. Las voces de más de un millar de indígenas, hombres, adolescentes, mujeres con niños en brazo… resuenan en medio de las montañas de la selva Lacandona, en Chiapas, casi en la frontera con Guatemala.

Es agosto de 2013, el acto más ceremonial de los tres días de fiesta en La Realidad, “la madre de todos los sueños”, el lugar nació hace diez años el primer ‘caracol’, las entidades de gestión creadas por los zapatistas una década después del alzamiento militar de enero de 1994, cuando, ante el incumplimiento de los acuerdos de paz de San Andrés de derechos indígenas (1996) optaron por actuar por su cuenta y organizar gobiernos autónomos que funcionaran al margen del estado mexicano.

También es el único acto que invita a recordar que el EZLN es todavía una guerrilla alzada en armas. Sus miembros podrían estar entre los participantes de la fiesta o en medio de la selva. Solo hay sonrisas silenciosas si alguien pregunta. Pero por si acaso, en La Realidad, donde solo hay un puñado de forasteros participando de la fiesta, no están permitidas las fotografías.

En el caracol de Oventic, sin embargo, donde llegaron muchas más personas de fuera, se impone mantener siempre puesto el pasamontañas o su tradicional pañuelo, por motivos de seguridad. Y allí se lanza un mensaje más medíatico de crítica a las políticas del gobierno federal y estatal. “La militarización y paramilitarización de todos los territorios indígenas está trayendo más inseguridad, terror, miedo y descontento para nuestros pueblos que no están conformes con ver a nuestras comunidades invadidas por miles de federales, militares y paramilitares que respaldan la violación de derechos humanos”, dice en Oventic una mujer zapatista de cara cubierta.

La indignación es un sentimiento muy presente entre los zapatistas. Lo hicieron sentir en la manifestación que protagonizaron en diciembre de 2012, cuando miles de ellos bajaron a las cabeceras municipales, como un gran ejército silencioso pero organizado, una llamada de atención que demotró a todos que siguen ahí y tienen fuerza. “Fue muy emocionante y se organizó bien rápido, teníamos que dejarnos oír, aunque fuera en silencio”, recuerda Juan en La Realidad. Fue entonces cuando el subcomandante Marcos reapareció vía comunicados tras un año de silencio y anunció que ahora la estrategia sería reforzar las acciones a través de la sociedad civil. Y una está a punto de comenzar justo cuando acaben las celebraciones, ‘la escuelita’, un curso en que los zapatistas explicarán su pensamiento, sus proyectos, su organización y su vida a casi 2000 mexicanos y extranjeros de distintas organizaciones, algo para lo que todas las comunidades llevan preparándose desde marzo.

“Un día como hoy pero de 2003 nacieron los caracoles y las Juntas del Buen Gobierno (JBG), nuestras instanacias máximas, donde ejercemos la verdadera libertad, la verdadera democracia, la verdadera justicia porque aquí el pueblo manda y el gobierno obecede, no como han venido haciendo los malos gobiernos desde hace 500 años”, dice un representante de la JBG de La Realidad desde el escenario. “Hace diez años que dejamos de ser parte del sistema capitalista y comenzamos a gobernarnos nosotros mismos y eso es tan fuerte que ya nadie podrá detenerlo“.

El discurso es en castellano, la lengua franca de los zapatistas, un movimiento que reune indígenas de muchas comunidades con lenguas muy distintas: man, tojolabal, tzotzil, chol….

Poco después empieza el baile pese a la lluvia y el fango. Pero hasta ese momento, no han dejado de trabajar ni un segundo. Organizados de forma democrática, asamblearia y rotativa (todos el mundo pasa por todos los puestos alguna vez) los integrantes de la Junta aprovecharon los festejos para rendir cuentas semestrales, unos informes que para alguien que llegue de fuera pueden resultar tediosos por lo detallados que son pero que demuestran el minucioso control que tienen las JBG de toda su administración. “Sí es cansado pero hay que hacerlo”, reconoce una mujer.

Así, toda la comunidad escucha los resultados de su sistema de créditos y cuando debe o ha pagado cada persona; se entera de en qué ocasiones ha tenido que actuar la comisión de justicia y porqué; de los beneficios de la última cosecha de café; sabe cuánto se ha gastado en compra de medicinas en cada clínina, o en libros para las escuelas, o para arreglar uno de sus camiones. “Al pricipio sí fue complicado pero ahora funciona todo mucho mejor“, explica Juan, uno de los miembros de La Realidad.

La estructura zapatista se basa en el autoabastecimiento y una de sus principales fuentes de ingresos, al margen de las donaciones, es el café, que venden mediante comercio informal a través de ONG nacionales o extranjeras o que compran los ‘coyotes’ para luego revenderlo. Pero, lógicamente, sus carencias son muchas. Su sistema sanitario, por ejemplo, se basa en una medicina preventiva que ha sido muy eficaz, dicen todos, y también cuentan con clínicas y un hospital donde las donaciones se convierten en algo básico y las carencias son muchas. “Solo tenemos un frasco de antídoto para mordeduras de serpiente y suele haber una al mes”, dice el promotor de Salud en la clínica de La Realidad.

La música del grupo “Los dragones de la selva” estuvo tocando toda la noche, lloviera o no. Al amanecer, todos vuelven al trabajo. Del subcomandante Marcos o la comandancia del EZLN no hubo ni rastro -al menos aparente- solo los omnipresentes dibujos que están en todos los caracoles junto a los de Emiliano Zapata o el Ché. “Tal vez para la fiesta del 20 aniversario del alzamiento, en enero”, dice burlón un hombre a algo que solo los forasteros se preguntan, porque para ellos, Marcos son todos.

Chavela: “Me iré pero aquí seguiré”

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Tuve la suerte de conocer a ‘La Vargas’ con 91 años y todavía rebosando vida, magia, arte.  Su cuerpo murió casi dos años después pero la voz de Chavela Vargas sigue sonando.

“Me voy a ir pero aquí seguiré, volveré y seguiré dictando las letras y las palabras que se necesitan para escribir un poema. Verás una luz, un atardecer, algo excepcional y sabras que soy yo”, le dijo a María Cortina, su amiga y biógrafa. “Ve a todos y diles que no me iré”.

Aquí os dejo la entrevista que la hice en agosto de 2010 en su casa de Tepoztlán, un rincón de paz y de recuerdos. Se publicó en la revista OSACA, dominical del grupo de periódicos españoles Ikal. Las fotos son de Clemente G.Sanguino.

CHAVELA: PURA VIDA, PURA MUSICA

chavela 6 pp blanco y negro‘Mi nombre es Chavela Vargas, tengo 90 años y estoy viva. Viva de tanto vivir, de tanto amar, de tanto gritar que estoy viva como la vida, como el color rojo”. Corría junio de 2009 cuando su amiga y representante María Cortina recogía estas palabras, justo después del espléndido homenaje que su ciudad, la Ciudad de México, le regaló. Un año después, tiene nuevo disco, Por mi culpa, a punto de salir en España. “No me da miedo nada”, dijo al presentarlo en la capital mexicana. Entonces hablaba por boca de Cortina porque su cuerpo, del que se declaraba harta, la dejó en la estacada, tendida en un sillón. Meses después, a finales de este verano, cuando algunos la daban ya por desahuciada, ‘La Vargas’ volvía a ser pura vida, aún anclada a su silla de ruedas. “Yo voy a caminar, dentro de un rato largo, pero voy a caminar y si no camino, pues ni modo (…) Y voy a hacer otro disco que va a ser importantísimo”, decía sonriente durante una entrevista quizás concedida por ser un medio de su “adorada” España; quizás por puro coraje, para demostrar que todavía tiene mucho que decir.

-¿Por qué un disco a los 91 años?
El año pasado, pensando en la vida que me queda, me dije, tienes 90 años pero todavía no acabas y este sueño lo hago realidad: Chavela Vargas es capaz de producir su propio disco porque me da la gana, como me da la gana y con quien me da la gana. Si me ponen a montar a caballo, creo que no, pero un disco, música, eso lo siento en el alma.

-Y aquí está ya, grabado y producido por usted, al margen de las discográficas y con muchos amigos.
Las discográficas son una porquería, eso no quiero ni discutirlo, me deben una cantidad de millones… Que se lo guarden, para qué quiero yo dinero, total, por eso rueda porque es redonda la moneda. El dinero no es importante, por eso no tengo nada. Los amigos sí. La amistad es el más grande tesoro, una apuesta. Yo he perdido pero he ganado más. En este disco me rodeé de amigos, de (Joaquín) Sabina, por ejemplo, que lo adoro, un papel que encuentra en la calle lo escribe y me lo manda, muy simpático.

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-Además de la amistad, su vida la han marcado palabras como libertad, coraje, soledad…
Libertad quiere decir soledad y yo soy libre, para la política, el amor, la gente. La libertad vale más que nada en el mundo, más que nada, pero tiene un precio. Y eso se lo quiero decir a los jóvenes.

– ¿Planea algún encuentro con gente joven?
Sí. Quiero hablar con los jóvenes de cualquier parte del mundo, de tú a tú, que me digan qué sienten y yo, con un poquito de experiencia, les puedo enseñar. Es raro. La gente joven ve las cosas diferente y yo las veo a mi edad, pero les comprendo más que muchos, comprendo sus sentimientos, su manera de llorar, me dan mucha ternura.

-Y además de en la libertad y la amistad ¿en qué cree Chavela Vargas?
Creo en Dios, pero no en que lo rodea. Y soy chamana. Amo esa vida de sentir el mundo, tan pequeño, reducido a lo espiritual, a una cosa bellísima.

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La casa de Chavela en Tepoztlan. Al fondo el Chalchi

Cree también en la belleza. En su casa en las afueras de Tepoztlán, un pequeño pueblo a una hora del Distrito Federal, ve pasar los días, mirando al Chalchi, un peñasco que brota tras una vivienda sencilla y luminosa, rodeada de un bonito jardín. De vez en cuando, llega algún amigo a visitarla, no muchos. “Valoro más la calidad que la cantidad”. El resto del tiempo disfruta de su soledad, de sus perros Lola, Joaquín y Toby , del silencio que dice romper al hablar con los que se fueron antes. Y siente, lee, sueña. “Estoy empezando a vivir otra vida, sin dejar la mía, es extraño pero… quizás por eso invento tanto”.

-¿Y qué maquina ahora?
Ahora voy a hacer otro disco y va a ser importantísimo no porque sea mío sino porque hace muchos años que sueño con hacerlo. Ya lo verán. Será de canciones mexicanas, pero diferentes, al tango o a la música ranchera les voy a cambiar el ritmo y… no digo más que me van a copiar. Al final, toda la música es lo mismo, un grito de angustia, de alegría, todo coincide en ella.

– Planes no le faltan.
Tengo muchas cosas que descubrir todavía, a pesar de la edad porque uno no termina de aprender nunca en la vida, en el amor…

-Amores que escandalizaron en ocasiones por ser mujeres también sus destinatarias.
La gente se ha escandalizado pero no hay tal. Yo no creo que con escándalos se triunfe. Yo he sido indomable, desde niña peleaba por todo. He defendido siempre mi verdad ante quien fuera, nunca altanera ni ofendiendo, sino respetando la sociedad en la que vivo, pero mi verdad. Mi vida es mía, la tengo bien guardada pero, eso sí, he amado no solo con el corazón, sino con la vesícula, con el hígado, con los riñones, con todo.

DSC_3842Al preguntarla sobre su mejor época, si fue aquella junto a Frida Khalo, Diego Rivera, Agustín Lara…, su etapa de éxitos en los 50 cuando se codeó con medio Hollywood en Acapulco, sus borracheras con José Alfredo Jiménez (el mayor compositor mexicano cuyas canciones ella hizo famosas fuera) o el regreso a los escenarios de mano de Pedro Almodovar, se queda pensando, sin querer elegir, orgullosa de haberlo vivido todo, lo bueno, lo malo y lo peor, sin arrepentirse de nada. “Tengo un baúl imaginario lleno de recuerdos, ahí los voy metiendo pero no me llegan a orillar, no me hacen sentir triste, aunque algunos duelan. Recordar es vivir un poquito, por eso yo no recuerdo mucho, porque desvivo. Pero me divierto y veo las cosas preciosas, soy feliz”.

-¿Está entonces satisfecha con su vida?
Le doy gracias a la vida, como decía Violeta Parra, a la Señora Vida, que me ha dado tanto y me sigue dando. Por ahí andan las dos, la Vida y la Muerte y la Vida le dice a la Muerte ‘espérate tantito, deja a Chavela tranquila, luego hablamos’.

-¿No tiene miedo a la muerte?
No, para nada, me parece un paso precioso si estás preparado. Tienes miedo a lo desconocido pero yo a la muerte ya la conozco.

– ¿Por qué ese era su papel en la película “Frida”?
Ja,ja. (En los escenarios, como dice Pedro Almodovar, “Chavela abre los brazos como nadie”. Ahora es su sonrisa la que lo llena todo bajo sus gafas negras) Sí yo era la muerte y estaba tratando de embaucarla para que bebiera, ja,ja, preciosa escena. No, conocí a la muerte porque he muerto muchas veces en vida, me sentía tan mal que seguramente estaba muerta. Al rato, volvía a hablar… y ahí nos íbamos.

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-¿Fue cuando el alcohol la atrapó, durante los 30 años de parrandas?
¡Esa fue la época más simpática de mi vida!. Yo pasaba por una cantina y las botellas de cerveza decían ‘ahí viene la Vargas, nos va a tomar’ y se escondían allí en el Tenampa (el bar de rancheras más famoso del D.F.) Y José Alfredo y yo borrachos los dos… esas madrugadas maravillosas que todavía la luna no se ha ido porque está peleando con el sol y le decía ‘vete, deja a Chavela que se divierta con mi luz’. Y todo lo veía requetechulo.

-El momento más duro fue entonces decir ‘está copa es la última’.
Fíjate que sí. Es una cosa terrible, ahí intervienen no los sueños de artista sino los de ser humano. Yo me sentía muy bien cuando bebía pero los demás no y me dije ‘tienes que escoger Chavela’, y elegí dejar de beber. Una mañana le dije a la muchacha, ‘dame la última copa’, no se lo creyó pero me la tome y hasta aquí. Hace 25 años, aunque todavía lo echo de menos, como el cigarro.

-Fue en el Bulevar de los Sueños Rotos, la calle que Sabina hizo famosa.
Ay sí, todo el mundo se tropezaba por las noches en esa calle donde vivía. Un día pasó el alcalde para invitarme a una copa y cuando le dije que no, dio un discurso… ‘Hemos sufrido una gran pérdida, Chavela ha dejado de tomar’, ja,ja, y me decía ‘¿Ahora con quien bebo?’ Pues vaya y busque otra, dije.

Costarricense de nacimiento -“regresé una vez pero allí no me quieren, ¿entonces para qué volver más?”-, el país que siente verdaderamente como suyo es México, al que huyó siendo casi una niña, escapando de una infancia dura llena de recuerdos turbios. Y España es su gran enamorada, donde volvió a triunfar de mano de Pedro Almodóvar a la edad en la que otros se jubilan. “A mí me fascinaba después de un concierto irme con Pedro de la mano, solos, caminando por Madrid”.

chavela casa 3 IMG_3799-España la dio la máxima distinción, la Gran Cruz de Isabel la Católica en 2000 pero curiosamente fue el presidente más de derechas que ha tenido, José María Aznar.
Para mí es el honor más grande del mundo, cuando me terciaron la banda con el escudo y me leyeron mis obligaciones a la corona de España. ¡Precioso! Fue un revivir, como si me hubiera ganado 50 millones de dólares, yo creo que más.

-¿Que la reconozcan su trabajo desde la izquierda y desde la derecha significa que ya nadie la juzga?, como dice su canción.
Eso. Y más con la Cruz. Voy a una fiesta, me pongo un botoncito para no llevar la grande y todo el mundo dice ¡pásele! (y hace una pequeña reverencia)

-¿Dónde nace el amor a España?
Pregunte a los españoles por qué me quieren. Mi España adorada, quiero decirte que te estás portando muy bien, sigue así por el mundo, porque me conquistaste a mí y yo a ti, un extraño maridaje. Muchas veces la recuerdo y hay noches en que me traslado en sueños a Pinar 21 (en Madrid) donde estaba la Residencia de Estudiantes.

-¿Y su querido México que ahora pasa por momentos tan complicados y violentos?
Me reservo el comentario porque no soy política. Si lo fuera, sería presidenta de la República, ja, ja, bien sabe Dios que sí. Pero mi México lo amo, lo respeto y espero. Esto es un paréntesis, un tropezoncito, esto se acaba pronto.

Unos cohetes interrumpen la conversación. “Ves me saludan con una salva de 21 cañonazos”, bromea. Son los coletazos de alguna de las muchas fiestas que cada fin de semana se celebran en Tepoztlán, su refugio desde que se retiró de los escenarios, después de décadas de trabajar para hacerse “un nombre”, Doña Chavela Vargas, convertido ya leyenda, y unido a una voz desgarrada que mantiene viva, como demostró al entonar durante la entrevista unas estrofas de su canción “¿A dónde te vas, paloma?”, una de las novedades del último disco.

Y mirando al Chalchi, recuerda otra, una de sus favoritas, “Las simples cosas”. “Me haría una placa con solo una frase de esa canción ’uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amo la vida’, ¡fíjate que bello!”.

– ¿Y usted regresó?
-Sí (sonríe) ya he regresado y me fue bien porque regresé. De niña decía que algún día me vengaría de quienes me atacaban. Y sí, lo hice, a lo bueno claro. La muestra es que aquí estoy. No pudieron conmigo.

¡BRAVO GUATEMALA!

  • “Le habían sacado la lengua, tenía vendados con venda ancha o esparadrapo los ojos y tenía hoyos por donde quiera, en las costillas, como que tenía quebrado un brazo. Lo dejaron irreconocible; sólo porque yo conviví muchos años con él y yo le sabía de algunas cicatrices y vi que era él”.
  • “Los niños que asesinó el ejército los enterraron, fueron degollados con torniquete al pescuezo, los arrugaba, los hacía como una bolita, hay niños de tres años. Llegamos a ver, los vimos, tres niños, estaban colgados sin cabeza, estaban sus muñequitas de los niños a la espalda.” 
  • “Un día logré escapar y escondida vi a una mujer, le dieron un balazo y cayó, todos los soldados dejaron su mochila y se la llevaron arrastrada como a un chucho a la orilla del río, la violaron y mataron, también un helicóptero que sobrevolaba bajó y todos hicieron lo mismo con ella”.
  • “Hay mujeres colgadas, pues se va el palo adentro de sus partes y sale el palo en su boca, colgando la tiene así como una culebra”.
  •  “Cuando acampaba el ejército, al retirarse, dejaba algunas libras de sal envenenada; los responsables buscaban la manera de saber si estaba envenenada, lo comía una gallina. En Sumal intentaron envenenar el arroyo para matar a la gente. No sólo con bombas intentaron matar a la gente”.

Testimonios recogidos en el REMHI.

 

Efraín Ríos Montt fue general, presidente del Congreso y ahora, también, es un genocida sentenciado. Lo dice la justicia de su país, Guatemala, un estado centroamericano, acosado por el narcotráfico, con terribles índices de pobreza y violencia, con la mitad de su población marginada por su condición de indígena, pero un país  que ha dado una lección al mundo. Pese a su debilidad institucional, Guatemala ha conseguido sentar en el banquillo a uno de sus mandatarios. El hombre que durante décadas se escudó en la inmunidad que le ofrecían distintos cargos políticos, ahora tiene a sus espaldas 80 años de cárcel, 50 por genocidio y 30 más por crímenes de lesa humanidad. Y da igual si a sus 86 años ya no puede cumplir casi ninguno. Lo importante es la condena ejemplar, que sienta jurisprudencia.

Todavía recuerdo la mirada penetrante de ese hombre menudo y bajito. Sus ojos amenazantes, escudriñando al interlocutor. Corría el año 2001 y Guatemala estaba a punto de celebrar  el quinto aniversario de sus acuerdos de paz cuando me concedió una entrevista que transcurrió en su despacho del Congreso (cámara que entonces presidía). El motivo de la misma le causaba un placer que dejaba entrever en su actitud soberbia, por encima del bien y del mal. Desde el lugar que teóricamente es símbolo de democracia y estado de derecho se reía de la paz firmada, la que dejaba atrás una guerra que muchos calificaron como la más cruel y larga de toda América Latina, la que abrió y cerró la Guerra Fría y sucia de EEUU en su “patio trasero”, cuatro décadas que dejaron más de 200.000 muertos, 40.000 desaparecidos, un millón de desplazados, medio de exiliados y en torno a 45.000 refugiados.  “Permítame que lo que pasó por mi cabeza aquel 29 de diciembre de 1996 me lo reserve solo para mí”, decía entonces.

 El general reconvertido en político de conveniencia sabía que le preguntaría sobre las masacres -“no sé de qué me habla”- de los procesos que comenzaban entonces contra él –“no tengo miedo a la justicia”- pero controlaba la situación de forma  inteligente y perversa, afirmando sin decirlo, negando sin negar. Por aquel entonces, hacía 20 años que había sido la persona más poderosa de  Guatemala.  

Ríos Montt gobernó el país de marzo de 1982 a agosto de 1983. No fue mucho tiempo pero ese poco más de un año (y el periodo de su predecesor , el general Romeo Lucas García, de 1978 a 1982) fue lo peor de lo peor de cuatro décadas de guerra. Entonces se puso en marcha la política de “tierra arrasada”, 440 aldeas fueron borradas del mapa y 150.000 civiles asesinados o desaparecidos. La justicia ahora condena al ex general por 1771 víctimas.

 

Durante su gobierno también fue cuando se institucionalizaron las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), un ejército de 900.000 civiles, que se convirtieron en ojos y oídos de las fuerzas armadas y, en muchos casos, en brazos ejecutores de sus políticas más crueles aunque la mayoría de patrulleros eran  reclutados a la fuerza. “Y ese oficial nos decía que si no los matábamos nosotros, a todos nos iban a matar. Y así sucedió que tuvimos que hacerlo, no lo niego que sí tuvimos que hacerlo porque nos tenían amenazados”, aseguró un miembro de las PAC al informe “Nunca más” elaborado por la Iglesia, el REMHI http://www.odhag.org.gt/html/Default.htm .  .

 Hoy no hay mayor deshonor para Ríos Montt que el hecho de que la justicia que le sirvió de cómplice durante décadas, le condene a él, a todo un ‘patriota’ que quería hacer de Guatemala un país con una sola identidad pese a las 21 etnias distintas que conviven en su territorio y constituyen más de la mitad de la población.  Tal vez por eso, su primera reacción fue tachar todo el juicio de un “show político internacional”. Pero le guste o no, su condena es un logro de Guatemala, de esa Guatemala que lleva intentando resurgir desde 1996, cuando se firmó la paz, de esa Guatemala en la que muchos guatemaltecos todavía no creen, como la propia jueza que no podía ocultar las lágrimas al ver la emoción de la sala tras la condena, de esa Guatemala que ha demostrado al mundo que supo hacer lo que muchos países que se creen mejores ni siquiera sueñan.  

Los muertos no van a revivir, recordaban hoy los supervivientes de las atrocidades, pero todos, incluido el obispo Gerardi  (asesinado en 1998, dos días después de la presentación del informe “Nunca más”) ahora podrán descansar un poco más en paz.

 

 

 

 

Acapulco, aquellos maravillosos años…

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“Del glamour a la guerra del narco” es un reportaje de febrero de 2011 pero sigue vigente en muchas sentidos.

Es justo la cara de Acapulco que todos los órdenes de gobierno llevan meses queriendo lavar, gracias incluso a la ayuda del hombre más el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, que anunció el año pasado inversiones por valor de 4.000 millones de pesos para reactivar un turismo.

La situación en el puerto ha mejorado un poco con respecto a 2011 y 2012. Pero tras el ataque de un grupo armado a los turistas españoles, en el que seis mujeres fueron violadas, es bueno recordar que los problemas de Acapulco no están soluciondos. No mirarlos de frente es peligroso.

La Justicia mexicana ante el ‘caso Cassez’

La Corte Suprema de Justicia de México decide el 21 de marzo si liberar o no a Florence Cassez, la francesa condenada a 60 años por secuestro y que lleva más  de 6 en cárceles mexicanas. El texto a debate establece que hubo  múltiples irregularidades en su proceso, entre ellas, un montaje televisivo elaborado por la propia policía (la ya desaparecida Agencia Federal de Investigaciones) para escenificar una detención que nada tuvo que ver con la realidad. Pero más que el futuro de esta mujer lo que está en juego, coinciden los expertos, es la credibilidad de la justicia mexicana (ver artículo La Gaceta) vapuleada también el año pasado por un documental de gran éxito en el que se demuestra cómo se ‘fabrica’ a un culpable.  

 “Si se aprueba la propuesta presentada que  constata el ‘indebido’ proceso al que fue sometida Florence, México entrará en la posmodernidad de los derechos humanos. Si no, el desprestigio internacional caerá sobre este país”, afirma a esta reportera el padre Pedro Arellano, abogado , director de la Comisión Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal mexicana, y encargado de un informe destinado a aportar una “opinión jurídica” al juicio de amparo de Cassez, que fue rechazado y es el que ahora se revisa.

“La resolución del caso Cassez determinará si México es un Estado policiaco-militar-totalitario o uno donde se respetan los derechos humanos”, escribe en Reforma el ex presidente de México Unido contra la Delincuencia, Eduardo Gallo.

El tema invade los periódicos y no deja a nadie indiferente. Por un lado porque se convirtió en un conflicto diplomático México-Francia, entre el gobierno de  Felipe Calderón que quería mostrarse implacable ante el delito de secuestro,  y el ejecutivo de Nicolás Sarkozy, que exigió con gran arrogancia y sin éxito que Cassez cumpliera la pena en su país.  Pero sobre todo porque, como recuerda Arellano, el caso de la francesa está lejos de ser una excepción.

 “Yo calculo que la mitad de los encarcelados en México no han tenido un proceso justo”, asegura  este religioso que lleva 24 años visitando cárceles. “Hay ministerios públicos (fiscales) que me han reconocido ‘ay me obligaron a consignar a un inocente ‘ y todos sabemos los métodos de investigación que se usan, como ‘la bolsita de la verdad’” (una bolsa que se pone a los detenidos para asfixiarles  y que confiesen). “’Todos somos Florence’ me gritan ahora muchas mujeres”.

El texto que se debatirá el día 21 establece que el proceso contra Cassez estuvo viciado de origen al violarse el derecho a asistencia consular –el mismo al que México apela continuamente en EEUU, recuerda el ex ministro Jorge Castañeda–y también la presunción de inocencia porque las fuerzas de seguridad, dirigidas por el hoy ministro Genaro García Luna,  expusieron a la francesa a  “una escenificación planeada y orquestada” con el objetivo de exhibirla “ante los medios de comunicación como la responsable de la comisión de tres secuestros”, un video que la dejó en una “indefensión total” y “vició” todas las evidencias incriminatorias (dos de los secuestrados cambiaron su declaración tras el montaje para acusarla).

Para Arellano su inocencia es clara por las muchas irregularidades y porque no hay pruebas que evidencien culpabilidad. “Cuando iniciamos la investigación no sabíamos qué había, buscábamos la verdad y nos encontramos no solo con el indebido proceso sino con muchas características de inocencia”.  Según cuenta, “hubo muchas presiones” del Gobierno para culpabilizar a Cassez y “subyugar a los jueces”. “Las tres sentencias condenatorias que hay contra ella son una sarta de sofismos, descalificaciones y juegos mediáticos”, añade quien vio su puesto tambalearse por las conclusiones a las que llegó pero que siempre contó con el apoyo del Vaticano.

Los analistas consideran que la actuación de la policía se debió a la necesidad desesperada de las fuerzas de seguridad por  mostrar ‘éxitos’ contra el crimen. Y el hecho de que la francesa osara desacreditar al propio García Luna en un programa al que llamó desde la cárcel para tacharle de mentiroso por el montaje televisivo, no hizo sino agravar más las cosas.

 “Cassez nos pone un espejo de las prácticas con las que funciona nuestro sistema: un sistema que puede hacer lo que sea, fabricar culpables, esconder evidencias, aparecer otra nueva, encontrar un testigo y meterlo ahí, no saben cuantas veces pasa esto”, indicaba hace unos días en un foro sobre el tema la investigadora Ana Laura Magaloni.

De hecho, además de la liberación de Cassez, expertos como Arellano confían en que el caso conlleve también el enjuiciamiento de García Luna, la autoridad que ordenó la creación del video que se convirtió en prueba de cargo y que él mismo reconoció que se trató de una “reconstrucción”.

En este punto coinciden todos los juristas, hasta los que defienden la culpabilidad de la francesa.

“Los errores del proceso son imputables a la autoridad, entonces… que se castigue a la autoridad. Pero es incorrecto que ese error saque a la calle a una persona que es culpable”, afirma el director de Programas de Derecho del Tecnológico de Monterrey, Gerardo Palomar.

Sociedad, políticos y los expertos se encuentran divididos. Unos se quejan de los privilegios de Cassez por ser extranjera mientras otros inocentes son ignorados en las cárceles. Organizaciones de derechos humanos piden a la Justicia mexicana un avance en un país con un grado de impunidad que supera el 90%, según reconoce el propio presidente.  Y colectivos de víctimas, el ejecutivo y la procuraduría reclaman que no se olvide a los que fueron secuestrados , una incongruencia, según Arellano,  “cuando el mayor productor de víctimas en México es el gobierno”.  En esta línea, días antes del fallo, el presidente Felipe Calderón pidió al Poder Judicial  que su interpretación de la ley no abra rendijas que dejen escapar a los delincuentes, toda una injerencia según juristas del país.

Sin embargo, Arellano recuerda que no hubo pronunciamiento alguno cuando la Corte Suprema liberó, también porque no se cumplió el debido proceso, a los participantes en la matanza de Acteal (45 indígenas asesinados en Chiapas en 1997 con la complicidad de las autoridades) “aunque el 80% de ellos habían confesado su participación en la masacre”.

“Hay un falso debate sobre el tema de las víctimas”, sentencia el abogado defensor de Cassez, Agustín Acosta, que recuerda que lo que está en juego es un debate constitucional. “La principal víctima es Florence.  Lo peor que puede pasar es que se encarcele a una inocente y se fabrique un expediente para satisfacer el drama del secuestro en México”

A su juicio, la mejor respuesta para todas las víctimas es “que haya un debido proceso e investigaciones serias”.  “Florence estaría libre en cualquier país”, garantiza. “Ahora está esperanzada pero con una gran angustia”, añade. “Son días muy duros, se está jugando su destino”.