El obispo incómodo

En la Iglesia Católica Mexicana, como en la sociedad, hay de todo: religiosos que conviven con el crimen organizado y disfrutan de las‘narcolimosnas‘ (un jefe de los Zetas donó una iglesia en el estado de Hidalgo y hasta puso una placa para recordarlo); curas que no se involucran en el tema de la violencia e intentan pasar desapercibidos; y comprometidos defensores de los derechos humanos.

Entre estos últimos, descata el obispo de Saltillo (Coahuila, frontera norte), Raúl Vera, un personaje incómodo para los criminales y los corruptos que les protegen porque nunca se ha callado ante las atrocidades de nadie.

Por eso le quieren matar. Hace solo unos días, en la iglesia donde celebraba misa, colgaron tres narcomantas (pancartas con las que los cárteles se comunican). “Queremos un obispo católico”, decían los mensajes.  No es la primera amenaza que recibe, posiblemente tampoco la última. Es la más reciente.   Ved por qué.

La guerra contra el narco es falsa, sesgada y está totalmente amañada” (leer entrevista)”,

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